De la dignidad y la memoria (parte II)

Pepe, vuelvo a escribirte. No tenía en mente echar a volar esta carta pero las noticias llegan cuando uno menos se lo espera. Para que me llamaran la atención tu relato de Payarés y tus lirios silvestres, nuestro camarada Antonio me convenció de que leyera tu Trigo Tronzado, de que sintiera la rabia que se siente cuando sólo se puede comer una poleá al día. Pepe, vuelvo a escribirte. 83 años han pasado desde que los fascistas fusilaron a Cayetano Roldán. 27 años desde que lo denunciaste en Trigo Tronzado.…

De los mausoleos y la voluntad de la juventud a la participación

La juventud quiere participar. Esta semana he tenido la oportunidad de relacionar la exhumación del dictador Franco con La Isla creando contenido para un público joven en redes sociales. La organización juvenil La Levantera, de la que formo parte, ha confiado en mí para desarrollarlo. La relación directa entre el bando golpista y la función militar de San Fernando ha ayudado mucho. Un caballo y su vergonzante jinete apuntan a ello día tras día.

De la dignidad y la memoria

Pepe, deja que te cuente. Entro en el juzgado, que para algunas cosas está muy moderno. En el control de seguridad, me vacío los bolsillos y pregunto si me tengo que desabrochar el cinturón. Me dice uno de los guardias civiles que no, paso el arco y recojo mis cosas. Y el otro a su rollo, mirando el móvil y comentando a gritos (de esos que alguno diría “yo es que hablo fuerte”) lo de Cataluña…

De cerveza y compromiso

Únete a la resistencia. Con este lema, una cerveza ocupa las pantallas publicitarias de La Isla. Un brazo derecho levanta una cerveza. La mano agarra firme el botellín, la lata o el vaso. Sobre un fondo gris, cada protagonista va pulcramente ataviado con pulseras, con las uñas pintadas, con las manos más o menos arrugadas, con más o menos melanina, con más o menos tatuajes. Únete a la resistencia. Primero, “Únete”, un imperativo. Podría ser una sugerencia. Podría identificar a sus consumidores. Pero es una orden. Dentro, ese “te” que…