“Solo sé que no sé nada”

Sí, a mi también se me hace raro no ponerle tilde al adverbio “solo”. Desde la RAE afirmaron que esa tilde “siempre fue un error“, así que toca acostumbrarse. Pero no quería escribir sobre eso. Para temas ortográficos y gramaticales ya tenemos a “Código Morsa” en este blog. Mi propósito en el presente artículo es otro.

Hay una película de animación muy chula del 2004 llamada “Los increíbles” (coproducida por Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios), en la que una familia de superhéroes en la clandestinidad tiene que afrontar la amenaza del villano de turno.

En un momento dado, Síndrome (que así se hace llamar el villano) revela uno de los propósitos de sus felonías. Él no había nacido con superpoderes, pero sí con la inteligencia suficiente para construir cachivaches que emulan algunas de las extraordinarias habilidades de los superhéroes… volar, más fuerza, más velocidad, etcétera.

La intención de Síndrome era introducir, de forma paulatina, estos inventos en el mercado para hacerlos accesibles a todo el mundo. De esta manera, todas las personas podrían convertirse en superhéroes… “y cuando todo el mundo lo sea, nadie lo será“. Así pretendía acabar con el protagonismo de los superhéroes.

Esa frase emergió de mis recuerdos para percutir mi materia gris después de un divertido debate con mis amigos sobre el tratamiento de la información en nuestros días. Tanto del masivo y fácil acceso a la misma , como su origen, veracidad e intenciones.

Facilitar el acceso a la información es una ventaja formativa tremenda. Por ejemplo, ver la película “El instante más oscuro” te puede animar a revisar la biografía de Churchill en la Wikipedia… y terminar viendo videos de la Cámara de los Comunes del Parlamento Británico con las divertidas intervenciones de Dennis Skinner y la peculiar forma de dirigir los debates de John Bercow.

Ahora bien, discernir el grano de la paja es harina de otro costal, y aquí entra la variable sociológica (nada baladí) de clase. Las puertas de acceso a la información se abrieron muy a pesar de quienes pensaron que nunca perderían su control. Y ante el riesgo que para ellos supuso una sociedad bien informada, y ante la complejidad de poner barreras a este mar desbocado, vinieron a hacer realidad el propósito de Síndrome. Algo así en plan… ¿quieren información? Vamos a dársela, en exceso, a todos y a todas… y cuando todos tengan acceso a la información… nadie tendrá información.

Hay un aprovechamiento claro de la falta de ejercicio crítico que la sociedad demuestra a la hora de cotejar la veracidad de una noticia. Hay quien no va más allá del titular, y hay periodistas que redactan las noticias introduciendo elementos subjetivos que acaban convirtiéndolas en artículos de opinión.

Cuidado pues, con los excesos. Pongan en duda todas las certezas que les vendan, por muy bonitas y espectaculares que sean. Y usen las facilidades de acceso a la información para formarse. Una tarde en la wikipedia puede ser muy reveladora.

Antonio Olvera Calderón
DeLaIsla.ES




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