Del acceso a la publicidad y la participación electoral

La publicidad hace falta para que la participación ciudadana sea efectiva. El “boca a oreja” sirve, los medios de comunicación sirven, las redes sociales sirven y los carteles en la calle sirven. En La Isla, que aún se siente comunidad, todo lo que sirva no resta. Si se organiza democráticamente, más que sumar, multiplica.

La publicidad hace falta; si no, no estarían llenas las paredes de La Isla. Carteles que convocan a reuniones y a manifestaciones; anuncios de ocio y de servicios; eventos culturales y sociales… Hasta el Ayuntamiento de San Fernando ha asumido que sus carteles se peguen en los armarios de la electricidad y en las paradas del tranvía, aunque esto dará para otra columna.

La publicidad hace falta, da igual a qué participación sirva. Participar quiere decir tomar parte en un proceso. Partes hay muchas y para conocerlas, la publicidad debe dar pie a la búsqueda de información y la generación de una opinión crítica. Pero si con publicidad esta consecuencia debería suceder pero no siempre sucede, la falta de publicidad obstaculiza la participación.

La publicidad hace falta y eso es algo que deberían saber quienes compartían hace poco mensajes contra las elecciones del 10 de noviembre. Mensajes contra el envío de publicidad a casa. Mensajes contra el envío de los sobres y las papeletas a casa. ¿Desconocen cuánta gente sale con el sobre de votación listo desde la intimidad de su casa? En esta Isla, donde todavía hay quienes votan rogando un favor para llevar el pan a casa, ¿por qué se difunden mensajes contra el necesario voto secreto?

La publicidad necesita a quien escuche sus lemas. La publicidad contra la publicidad, también. Si los mensajes camuflan la falta de publicidad con el hastío que provocan estas elecciones, ¿es el hastío más publicidad? En ese caso, ¿quiénes están creándola?

Son muchas preguntas las que surgen de tanto difundir que la publicidad sobra. ¿Y si quiénes están generando esta publicidad contra la participación están tomando parte?

Autor: PABLO J. MEDINA




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