De campañas electorales y Halloween

La noche de Halloween comienza la campaña electoral. Es una consecuencia de un adelanto premeditado por parte de la camarilla de Pedro Sánchez, aunque seguro que no intuyó sus consecuencias para La Isla.

La noche de Halloween se ha convertido en una de esas fiestas que atrapan a toda la ciudad. Desde que el vecindario de Camposoto popularizó que se celebrara, no ha perdido nada de su esencia periférica. Otra cosa es su atractivo en la zona centro, irregular y mejorable.




La noche de Halloween del centro contó con muchas voces y se notaban. En su estreno, era horroroso pasear entre sus muñecos… y también por la de gente en la calle Real. Denegada la participación, el espectáculo se deshinchó. ¿Tuvo que ver que ya no contaran con el boca a boca, fundamental en cuanto a participación?

La noche de Halloween es, por tanto, un reto para el gobierno municipal. Cuando se acerque la fecha, veremos qué se cuece. De momento, lanzo una serie de propuestas a los portavoces de las fuerzas locales para recibir las elecciones como marca la tradición.

Zambrano, de Vox, puede vestir de Francostein. Además del chiste fácil, tiene mérito el pastiche de votos de la extrema derecha con los del PSOE para subirnos el precio del agua. Recomiendo a Cavada que no se caracterice de su novia para disimular las apariencias.

Loaiza podría venir con el ataúd desde la sede del PP. Cada clavo será un año de los que pasó de presidente de Diputación ignorando La Isla.

Moreno, la portavoz de Ciudadanos, de la niña de El Exorcista. Con pedirle un par de litros de mala baba a Inés Arrimadas, tiene la caracterización hecha.

Fran Romero, de momia. Con la de papel higiénico que habrán gastado en secarse las lágrimas tras salir del gobierno municipal después de treinta años, el disfraz le sale barato.

En cuanto a Ernesto Díaz, de Podemos, mejor que se quede en casa. Que le estemos pagando (va para cinco años de sueldo) y aún nadie sepa lo que hace ya da bastante miedo…

Autor: PABLO J. MEDINA




¡Comparte!