Adiós, Miguelito

0

Lo vi, vivo, por última vez el viernes santo, el 15 de abril. El 12 de mayo ya lo vi muerto.

No me lo creo aún. Pero la realidad es tozuda. Casi tres años dominado por un cáncer cobarde y oculto. “No ha tenido suerte” me decían en el tanatorio. Miguel había luchado con todas sus fuerzas junto con toda su familia. Mi última conversación con él no fue tal. Carmen, su mujer y Elvira, una de sus dos hijas, hablaban por él. Miguel apenas ya tenía fuerza para charlar. ¡Con lo que había sido él!

Conocí a Miguel a finales de los 60. Pertenecíamos a un grupo de estudiantes que, por problemas económicos, no teníamos espacio para estudiar en casa. Nos reuníamos en un piso que sufragábamos con el dinero que ganábamos en verano trabajando en los bares y restaurantes que se llenaban con los paraguayos que visitaban la ciudad para comprar quesos, tabaco y transistores. En ese piso aprendimos a compartir en comunidad nuestras vidas.

El 19 de marzo de 1971, previa demanda de Miguelito, le presenté a una muchachita del colegio de las monjas que estaba en la pandilla del coro de la Iglesia de África. Se llamaba Mª Carmen Manoja. Recuerdo que llovía a mares y nos refugiamos en el amplio portal de la casa Trujillo. Desde entonces, a Miguelito se le llamó el Manojo. Movilizó a toda su familia para ir a trabajar y a vivir a Barcelona, pero él terminó la carrera en Granada para estar cerca de su Manoja.

Yo no he conocido a ninguna persona más tenaz. Lo que se proponía lo conseguía. Movía Roma con Santiago para conseguir sus propósitos. Esta perseverancia le ocasionaba a veces problemas con sus colegas y amigos. Después de casi tres años de lucha contra un puñetero y oculto cáncer, no consiguió superar a la muerte. Como diría nuestro Miguel Hernández

Un manotazo duro, un golpe helado

un hachazo invisible y homicida,

un empujón brutal te ha derribado.

Cuando te velábamos en el tanatorio, soñaba que tú estabas presente, que escuchabas como tus amigos te agradecían tu amistad, lo que habías hecho por ellos. Todos, incluso los que tú podías pensar que no te querían, te abrazaban, te deseaban buen viaje hacia alguna o ninguna parte.

Me decías por teléfono algunas semanas antes de despedirte que querías ver crecer a tus nietos. No lo dudes, ellos se alegrarán de haberte vivido y vivirán queriéndote, siempre.

Rafael Ángel Jiménez Gámez, a 21 de junio de 2022.

NOTA de DELAISLA.ES-> Se publica el contenido de la nota de prensa tal y como lo ha mandado la Plataforma 3R. DELAISLA.ES no se hace responsable de las faltas gramaticales u ortográficas, y se limita a dar difusión de su contenido sin corregirlo, pues no nos corresponde esa tarea.

Si has llegado hasta aquí, considera realizar un donativo para este proyecto DeLaIsla.ES ¡Nos ayudará a mantener la actividad y a crecer en contenidos! Pulsa sobre la siguiente imagen:
 





¡Comparte!

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: DeLaIsla.ES.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.