Anécdotas breves…


En todo este tiempo que llevo como trabajador autónomo, se han cumplido todos y cada uno de los riesgos que otros profesionales me fueron advirtiendo cuando les dije mi intención de ofrecer mis servicios profesionales en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. Quisiera en estas líneas trasladar algunas de esas situaciones que comienzan a ser constantes y que, según me dicen otras compañeras y compañeros autónomos, son como “el pan nuestro de cada dia”. Un pan difícil de digerir que tiene estos ingredientes:

  1. Falsos autónomos: nunca falta a su cita semanal la empresa que quiere a trabajadores por cuenta propia para que trabajen por cuenta ajena. Los llamados “falsos autónomos“. Cuando describen las condiciones del trabajo a realizar te piden exclusividad, marcan un horario concreto con jornadas completas y seguimiento estricto. Pero en cuanto a la retribución del trabajo, cero. Y derechos como vacaciones, desempleo, etc… ni hablar del peluquín. Como digo, no fallan. Todas las semanas me encuentro negociando con, al menos, una empresa que plantea condiciones leoninas.
  2. Sin factura: “A mi, sin factura”. Es decir, que sólo acepta la realización del trabajo si me paga en B. Luego le explicas la necesidad de facturar, lo que implica en garantía del servicio, en compromiso, en legalidad… y te miran como si fueses un ladrón.
  3. ¿Hay que pagar?: No es menos frecuente, sobre todo cuando realizo servicios relacionados con la gestión de webs y redes sociales, que algún cliente te plantee algún tipo de intervención (ponle estos contenidos, mira si le puedes dar este formato, ponme aquí esta imagen,…); en cuanto terminan de describirme el trabajo y les explico el coste se sorprenden y se escandalizan: “¿Cómo? ¿12’10 €uros?”. Es como si uno se tuviese que sentir culpable por el hecho de querer cobrar  por su trabajo.
  4. Has tardado poco y me has cobrado un pastón: …y entonces hay que explicarles que si el trabajo lo he realizado con éxito y con garantías en un tiempo menor de lo que esperaba, es porque he empleado muchas horas y dinero en aprender. Y que uno ya lleva un tiempo dedicándose a estas cosas, vaya.
  5. Sonrisas: …porque no todo es malo. Por lo general suelo encontrarme a clientes que son muy agradecidos, que saben valorar lo que uno hace y que me hacen sentir dignificado y orgulloso por haber emprendido en esta aventura DeLaIsla.ES. Pagan religiosamente, les gusta el resultado (siempre procuro que mi trabajo exceda las expectativas del cliente) y, para colmo, te hacen la mejor de las publicidades, que es ir recomendándote a sus allegados.

Luego está el tema de las condiciones en las que un autónomo desempeña su trabajo (cuotas, derechos, etc)… eso es harina de otro costal que ya he ido desgranando en otros artículos de esta web, y sobre los que seguiré insistiendo en futuras entradas. Porque las condiciones para trabajar como autónomo en este país son de traca.

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